viernes, 11 de mayo de 2012


Entrada 2.

De nuevo todo ha vuelto a ocurrir demasiado deprisa, y he de escribirlo, tengo que tranquilizarme. No eran alucinaciones, ni desvaríos de mi mente atormentada.
De nuevo, mi primer instinto ha sido el de la supervivencia… Supongo.
En realidad eran personas de verdad, cinco en total, que se acercaban al galope bajo un sol abrasador y dejando tras de sí un paramo y estéril desierto. Me tropecé con varios muebles porque no prestaba atención a mis pasos, solo quería verlos como se acercaban. Me situé rápidamente en la pared que quedaba entre la puerta y la ventana que tenia a la izquierda.
Llegaron tan rápido, uno de ellos descabalgó mientras desenfundaba su arma, a la vez que le pasaba las riendas a uno de sus compañeros para que amarrara su montura al poste que había junto al pórtico. En aquel momento creí que me desvanecía, la falta de agua en mi cuerpo hacia que mi palpitara las sienes de forma tremendamente dolorosa, la lengua la tenía como un trapo y aquel hombre introdujo la llave y abrió como si le diera asco aquel sitio.
La situación no podía ser más tensa, ni más agobiante… La idea de volver a matar me hacía perder el control sobre mí mismo, pero en el fondo de todo mi ser sabia que aquella persona que se pudría con la cabeza abierta junto a la maltrecha cama no había sido mi primera víctima y por desgracias para ellos… No iba a ser la última.
Aquel hombre abrió con la mano izquierda, estúpido él, ya que el revólver lo llevaba guardado en la funda que llevaba prendida a la cintura por la parte izquierda. Cuando introdujo medio cuerpo le arrebate su magnífico revolver. Después lo encañone con la escopeta de doble cañón y… Apreté el gatillo. Aquello fue tremendamente desagradable, ver trozos de piel, parte del cráneo, un ojo entero, restos de sesos volando por todos lados. Lo peor de todo y lo que me hizo sentir un miedo terrible… Fue que disfrute, que parecía que llevara tanto y tanto tiempo sin hacerlo, que realmente disfrute apretando el gatillo. ¿Qué clase de monstruo soy yo?
Pese a todo rodé al otro lado de la puerta, disparando mi último cartucho al siguiente hombre que ya había puesto un pie en la madera del pórtico. El cartucho en si no le dio de lleno, pero en cambio la fuerza del arma y la metralla si pareció afectarle, porque salió despedido hacia atrás.
Cuando me incorporé, rápidamente di media vuelta sobre mí mismo y disparé dos fugaces balas desde la ventana derecha de la puerta, acertando por completo en las cabezas de otros dos hombres. Desde esa misma posición, eché el brazo armado hacia atrás y lo lance hacia adelante acabando con un curioso e instintivo giro de muñeca mientras dispare mi tercera bala. Digo instintivo porque me salió totalmente natural aquello y curioso porque es como si hubieras recordado una canción del pasado que aprendiste en su momento. Por lo que me lleva a pensar que tengo un pasado antes de todo esto. Fue un espectáculo ver como la bala recorría, en perfecto semicírculo la puerta, el pórtico y la hilera de caballos acabando en la cabeza del quinto y último hombre que presupongo yo que venían a matarme.
De nuevo la adrenalina que había segregado mi cuerpo está desapareciendo con sus consiguientes efectos de cansancio posteriores. Lo primero que he hecho antes de ponerme a escribir esto ha sido el salir fuera por primera vez en lo que parece haber sido mucho tiempo al exterior, rebuscar en sus mochilas, hallar, por fortuna, agua, beber y disfrutar de su refrescante efecto rejuvenecedor mientras cerraba los ojos.
Ahora que estoy mucho más tranquilo y algo más hidratado me he parado a pensar en que me encuentro en una situación sumamente complicada y desconcertante. Si de ser tan peligroso… ¿Por qué alguien querría mantenerme con vida? ¿Por qué no simplemente matarme?
Por asqueroso que parezca intentare dar con algunas respuestas mientras saqueo los cuerpos inertes de mis presuntos enemigos.

       Le sigo dando vuelta a la frase: “Tu viaje hacia el crepúsculo, supondrá el nuevo Fin del mundo.” 

No hay comentarios:

Publicar un comentario