sábado, 19 de mayo de 2012

Nuevo TV spot de Borian.



Dolor.
Borian observaba desde la lejanía como Sorana lloraba desconsoladamente arrodillada sobre la tierra quemada de lo que una vez fue su único hogar con la sombra de la imponente montaña de nombre Sarel cubriéndolos a ambos, el día desaparecía al igual que el sentimiento de justicia del corazón de aquella muchacha que clamaba venganza con sus propias lágrimas.
El nombre de aquel lugar se desvanecía como un susurro arrastrado por las fuertes corrientes de aire… Arha Draconis.

Desesperanza.
Borian percibía la grave situación de los rebeldes que se hallaban en el inmenso pantano de Krossanh. Innumerables heridos se agitaban, mascullaban plegarias, maldecían, sollozaban, se rendían… Morían. Las palabras no eran necesarias en aquel lugar, ya no. Los gestos de consolación sobraban y las frases de ánimo sonaban más desconsoladoras que otra cosa. La guerra, así es la guerra, los padres entierran a sus hijos en estos tiempos. ¿Qué le puedes decir a un padre que pierde un hijo más que la esperanza se fue con él?

Angustia.
Borian contemplaba con sus dos espadas desenfundadas recubiertas de sangre y suciedad como los cadáveres de tanto enemigos y amigos se amontonaban a su alrededor. ¿Acaso quedaría alguien para vivir el mundo que intentaba desesperadamente conseguir? Un mundo que tal vez no consiguiera ver. El hecho mismo de ganar una pequeña escaramuza como aquella suponía más una pérdida que una propia victoria. ¿Acaso no luchaban por la vida? No podían culpar a Gorometh de aquellas barbaries, no. Los responsables de aquello solo podían ser ellos mismos.

Desaliento.
Borian examinaba los rostros de las personas que fueron sus más cercanos en Theras. Rostros cuyos dueños no querían mostrar, pero en realidad manifestaban la dura represión que había caído sobre ellos. Iba montado sobre Robusto seguido por Alhan, Sorana y un grupo de rebeldes afines a su causa que posiblemente evitaban sus miradas porque sabían lo que significaban. Borian en cambio, necesitaba mirarles a los ojos a todos porque una vez más, sabía por lo que tenía que ser fuerte.

Héroe.
-Lo peor que hacen los malos es obligarnos a dudar de los buenos.- Ambos caminaban juntos por la sala de trofeos de la Academia.- Basta un instante para hacer un héroe y una vida entera para hacer un hombre de bien, porque no hay héroe en la soledad, los actos sublimes están determinados siempre por el entusiasmo de muchos.- La sensación que embargaba a Borian de paz, tranquilidad y protección que emanaban de aquel hombre ciego, su maestro, era indescifrable.
-Tú eres un héroe, Maestro.- Se detuvieron enfrente del arma que acabó la guerra contra los Eldars.
-Creo que un héroe es quien entiende la responsabilidad que conlleva su libertad.- Ante aquella afirmación del Maestro Kael-North, Borian solo pudo asentir conforme miraba la preciosa espada que descansaba sobre su soporte.
-Volvamos a esos días felices en lo que había héroes, Maestro.- Comentó finalmente Borian con tono serio, pero a la vez esperanzador.

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