-Nunca intentaré impedirte que
cambies el mundo.
*
La frontera del Pantano de
Krossanh estaba siendo atacada por los ejércitos de Fandralth, hermano de
Gorometh. Desde la vanguardia solo se escuchaba un único grito. ¡Luchar!
¡Luchar hasta la muerte, la de ellos o la nuestra, luchar!
La capitana Kaylah se movía ágilmente
entre la locura que imperaba en el campo de batalla. El fuego de los magos
había transformado lo que antaño fue un exuberante bosque en el infierno más
ardiente. Disparó una flecha a un lancero que cargaba contra ella y antes de
que cayera sobre el suelo saltó utilizando el cuerpo inerte del soldado como
impulso. Desde el aire y con una velocidad sobrehumana comenzó a acribillar a
sus enemigos mientras daba vueltas sobre sí misma. Los pulmones los tenían
colapsados por el humo, a todos les costaba respirar y tanto el sol como el
cielo habían sido eclipsados por un mar de ceniza y humo. Al caer alzo la vista
y contempló un pequeño resquicio de luz entre tanta destrucción. La salvación
que se le presentaba era consumirse con su preciado bosque entre las llamas
*
-Porque la gente ve en ti la
fuerza y el coraje que ellos necesitan.
*
Borian cabalgaba sobre Robusto
junto a todos sus compañeros por las inmensas llanuras de Terania. Aunque los ejércitos
de Gorometh hubieran pasado por ahí hacia tan apenas unas semanas la hierba crecía
fuerte y vigorosa. Sorana necesitaba contemplar con sus propios ojos su tierra
natal, pues el deseo de ver a su familia en la villa de Arha-Draconis era
demasiado intenso como para no pensar en ello.
-Ves, Sorana, Terania es
demasiado fuerte hasta para Gorometh, al igual que sus gentes. Estarán
divididos en clanes pero creo que no han tenido en cuenta el respeto que
vosotros le tenéis a Terania.- Comentó Alhan que cabalgaba junto a ella intentándola
apoyar.
-Es mucho más que respeto,
Alhan. La belleza e importancia de Terania trasciende a lo físico. Los jinetes
que cabalgaban antaño por estas tierras eran los defensores de los dragones. Por eso todos los
clanes se habrán reunido en el Reino de los Dragones pasado la Cordillera de
los picos de fuego.- Señaló una enorme cadena montañosa que actuaba como una
verdadera muralla natural.
*
-El creer no es una elección
sino una convicción.
*
-¡Borian! ¡Están atacando la
frontera del Pantano de Krossanh!- Un jovenzuelo corría hacia ellos. Los
refugiados reunidos en el Bosque de la calma se levantaron rápidamente. Borian
se subió presto a Robusto.
-¿Qué vas a hacer?- Pregunto incrédulo
Alhan.
-¡Ayudarles!- Bramó Borian.- ¡Morirán
si no hacemos algo!- Todos comenzaron a rodear al joven héroe.
-Es una locura. La frontera está
pérdida y el pantano también. Nos superan en número.
-¡Nos superaran en número, pero
no en coraje ni en espíritu! ¡Valor, valor es lo que se necesita! ¡El mundo creerá
en nosotros si hacemos esto! ¡Antes de que salgamos de este bosque la noticia
de nuestra partida ya estará en circulación! Y antes de llegar a Sernalh... ¿Sabéis
qué nos encontraremos? ¡Personas sin miedo, personas libres de la corrupción de
Gorometh! ¿Qué nos encontraremos en Rhyrr? ¡El futuro más esperanzador que
jamás hayáis podido imaginar porque una vez más la gente le demostrará a toda
Ascalon que la esperanza no solo la brindan los rebeldes sino todos aquellos
que quieran cambiar el mundo!- Borian dio la vuelta a Robusto y salió al galope
seguido por el resto de refugiados, amigos y rebeldes.
*
-Pues está claro, Borian, que
el mundo no cambiará si tú no das el primer paso.- Comentó finalmente el
Maestro Kael-North.
*
-¡Capitana Kaylah mirar al horizonte!
¡Nos ayudan!- La verdad de aquellas palabras no albergaba dudas, una marabunta
de jinetes cargaba contra la retaguardia del ejercito de Fandralth.
-¡BORIAN!- Aquel grito de
guerra se imponía a la locura reinante en el campo de batalla.
Los jornaleros de los campos en
las Comarcas centrales alzaron la vista a los cielos, empuñaron sus armas
caseras y se lanzaron a luchar por la libertad.
-¡BORIAN!
Los cuernos de batalla
resonaban a lo largo y ancho de toda Ascalon. La esperanza, la luz y la bondad enardecían
el espíritu de las personas.
-¡BORIAN!
-¡Avanzar sin temor a la
oscuridad, nuestro es el día, nuestra la victoria! ¡Por todo aquello que
vuestro corazón ama de esta buena tierra! ¡Cargar!- Borian azuzó a Robusto para
que fuese el primero en chocar contra la retaguardia del ejercito de Fandralth.
-¡BORIAN!
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