Contemplamos
a aquellos que nos apoyan sea cual sea la situación que vivíamos…
-Perseverancia,
Maestro. Ahí es donde reside toda nuestra esperanza. Estoy seguro de que el mal
y la oscuridad no acabará mañana. Que esta insólita guerra no tendrá su fin
hasta dentro de más tiempo. Eso no quiere decir que no vaya a salir ahí fuera
de nuevo, a ese terrible mundo de sombras, por el mero acto de la
perseverancia, Maestro. Tú me enseñaste que si no intentáramos grandes cosas,
jamás las hubiéramos logrado. Déjeme hacer esto por Banastor, por las personas,
por mí y por Elizabeth. Sobre todo por ella.- Hablar de ella ya no le suponía
tristeza alguna, sino todo lo contrario. Hablar de ella le daba fuerza, coraje,
paz y añoranza. El Maestro Kael-North se le acercó colocó una mano sobre su
hombro y sonrío.
-Mi
joven aprendiz. Llevo demasiado tiempo entrenando a muchísimos jóvenes, más de
los que te podrías imaginar y a día de hoy todavía me seguís impresionando. Yo
jamás te detendría, Borian. No lo hice cuando te marchaste a rescatar a Galia,
no lo haré ahora y no lo haré nunca.- Se fundieron en un abrazo de comprensión
y cariño, lo que realmente necesitaba Borian en aquellos momentos.
*
Contemplamos
a las personas que nos hacen parecer únicas…
La
noche era maravillosa, habían establecido un campamento al abrigo del Bosque de
la calma. Borian contemplaba las preciosas luces que todavía albergaba Sernalh
en cada casa. Hasta la siguiente mañana no se iban a adentrar en la ciudad, por
lo que allí descansaban todos.
Alice
se mantenía despierta a pasar de lo tardía de la hora y lo miraba con aquellos
hermosos ojos azules turquesa. Al final ella se había unido, junto con Mugrin,
Sorana, Lair, Elenor, Alhan, Aedan y él. No estaba muy seguro de lo que sentía
hacia Alice, pero era un sentimiento muy fuerte desde el primer momento en que
la vio. Un sentimiento que solo había demostrado con una única persona…
Elizabeth.
*
Contemplamos
la destrucción de nuestros más amados lugares…
-¡No!-
El grito desgarrador de la capitana Kaylah al observar como su preciado bosque
era consumido por las llamas. Le dolía que aquel fuego calcinase la hermosura
de aquel lugar, pero la mataba por dentro que fueran los hombres de Gorometh
quienes hacían aquello. Podían enfrentarse a ella, e incluso matarla, pero la
naturaleza no tenia culpa de las imperfecciones del ser humano.
Con
un grito se lanzó al ataque junto con sus hombres, los que quedaban. Las
flechas silbaban e impactaban en los cuerpos de los magos que avanzaban en sus
maquinas de guerra. Las lágrimas le recorrían su hermoso rostro a causa del
humo y del agonizante deseo de que todo aquello acabase.
*
Contemplamos
a nuestros enemigos…
El
carruaje se detuvo por orden de Anarim en mitad del camino. Delante de ella se
encontraban Borian y su grupo observándola atentamente sin bajar de sus
monturas. El corazón del joven dio un vuelco, a la vez que se aceleraba su
ritmo cardiaco. Se había prometido no matar a nadie más, pero en ningún momento
pensó en Anarim al hacer aquella promesa.
-Borian,
tenemos que hablar.- Le dijo mientras le sugería que fuera hasta ella con la
mano derecha.
A
pesar de la desaprobación de su equipo él se acercó hasta ella. Agarraba con
mucha fuerza el mango de su espada para recordarse a sí mismo que su muerte no
la traería de nuevo a la vida.
*
En
nosotros reside la oportunidad de cambiar las cosas, no contemplándolas sino
actuando.
-Cuando
alguien está destinado a hacer grandes cosas en el mundo le es imposible
esquivar su destino. Nuestra capacidad de actuación es muy limitada, pero no si
se cuenta con la suficiente fuerza de las personas que te rodean. Cabías en la
palma de mi mano, Borian. Cuando eras un bebe y te recogí del río no eras más
grande que mi mano.- Banastor tenía alzada a duras penas su brazo y se señalaba
la palma. Le dije una vez a Anarim que ibas a ser mejor de lo que nadie imaginaba.
Afrontaste el mundo con todas sus imperfecciones y por supuesto sus virtudes.
No lo sabías porque yo no te lo dije en su momento. Ascalon no es alegría y
color y nos ha mantenido postrados mucho tiempo. Has conseguido soportarlo sin
dejar de avanzar. Tú sabes lo que vales y vas a tener que soportar los golpes.
Tú eres capaz de todo, has sido mi hijo y sin lugar a dudas lo mejor de mi vida
junto con Elizabeth.
-Voy
a salvarte, Banastor.- Sentenció Borian.
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