Bael-Durh: ¡Y el mundo se oscurecerá bajo mi gran poder!
Los cielos se oscurecieron tras la aparición de unas nubes que traían consigo una incesante tormenta y que eclipsaron por completo al sol.
Gorometh caminaba muy seguro de sí mismo hacia la sala del consejo, abriendo las puertas con una gran fuerza. Allí tan solo se encontraban tres personas, en las que se incluían Anarim. En cambio los otros dos eran varones, uno más mayor que el otro, pero que ambos poseían un terrible parecido a Gorometh.
Gorometh: Necesitamos una nueva pieza de ajedrez sobre nuestro tablero. Fandralth, hermano, quiero que consigas al mejor asesino que existe y no es otro que el poseedor del espíritu del lugarteniente de Ascalon, Garrosh.- Su hermano asiente con la cabeza y le hace una leve reverencia, acto seguido abandona la sala.- Anarim encárgate del asunto para con los Templarios, no podemos dejar escapar esta oportunidad. Tú, padre, ocúpate de que los otros seis reinos que no controlamos se pongan de nuestra parte.
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Todos tenemos héroes, pero trata de ser tu mismo siempre.
Borian: El rescate de la princesa Galia no es suficiente.- Todos estaban reunidos en la biblioteca de la guaria del grupo.- Tenemos que averiguar otras formas para motivar las rebeliones en los distintos reinos, debemos conseguir que la gente vuelva a creer.
Sorana: Somos la única esperanza que les quedan a todos ellos.- La preocupación en la sala era bastante palpable.
Alhan: También somos responsables de sus vidas, no podemos permitirnos que más gente muera.
Aedan: Las personas volverían a creer si consiguiéramos resucitar la propia esencia del héroe que nos salvó a todos. Aquella persona está muerta pero si consiguiéramos recuperar su armadura, su símbolo, la gente se daría cuenta de que merece la pena luchar por las cosas.
Elenor: Aquella armadura se guardó en un antiguo templo, podríamos ir a recuperarla, tienes razón Aedan.
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Puede ser un héroe el mismo que triunfa como el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.
Borian: ¡Bael-Durh no lo hagas!- Se había parado en seco delante de las escaleras que conducían hasta el altar donde reposaba el poderoso fuego del sol, junto a él se encontraba el líder de los Templarios.
Bael-Durh: Ahora lo entiendo, muchacho. Todo este tiempo he dado caza a innumerables Eldars ocultos… ¡Bajo la piel de la raza humana o encarcelados en Sheul-Arhals! He de acabar con todos ellos a la vez.
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Cuando todo parezca perdido, Borian, debes alzarte. No por el bien de tus amigos, no por el bien tuyo… ¡Sino por la salvación de la humanidad!
La armadura del héroe que puso fin a la gran guerra estaba allí, se encontraba en un pedestal, iluminada por una luz mágica. Borian miraba horrorizado como entre él y aquella armadura que le brindaba la oportunidad de darles esperanza a las personas se encontraban sus más queridos amigos, postrados y amenazados por las espadas oscuras de los templarios. Garrosh apareció en la lúgubre estancia resaltada por aquella luz que se posaba únicamente encima de la reluciente y dorada armadura.
Garrosh: Tráeme la profecía que se oculta en la espada y te prometo que ninguno de ellos sufrirá. Te doy mi palabra, Prime.- Unas lagrimas recorrían las sucias mejillas del muchacho totalmente impotente ante la situación que se le presentaba.
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Alice: ¿Cuántas veces tienes que portarte como un héroe para ver que sí lo eres?
Bael-Durh bajó unos escalones dejando a sus espaldas el poder del sol mientras desafiaba con sus ojos rojos a Borian.
Bael-Durh: Déjame que le haga este favor a tu gente ¡Yo voy a crear el mundo perfecto!- Desenvaina su espada.
Borian: ¡Lo malo de la perfección es que es inalcanzable, es imposible pero también está justo delante nuestro constantemente!- Echa mano de sus espadas que descansaban en sus fundas prendidas a su espalda. Da un paso al frente mientras mira al líder de los Templarios desde abajo.
Bael-Durh: ¡El tiempo te ha cambiado, Caridim y los humanos ha corrompido tu mente! ¡Acabemos con esto de una vez!- Realiza un gran salto, tomando el mango de su arma con ambas manos para realizar un fortísimo golpe. Tal fue que Borian lo esquivó pero cuando el filo chocó contra el frio mármol, este explotó. Ambos se enzarzaron en un combate a muerte, intercambiaron múltiples golpes, fintas, estocadas y acabaron hiriéndose mutuamente. No se veía un claro vencedor, tan solo se contemplaban unos rápidos movimientos y unas estelas rojas y azules.
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Alimentad el espíritu con grandes pensamientos, la fe en el heroísmo hace los héroes.
Borian se encontraba junto a la espada, la cual llevaba inscritas lo que parecía la profecía en una extraña lengua. Aquella espada, no, aquella profecía que contenía salvaría a sus amigos.
Kael: No lo harás.- Su maestro apareció detrás suyo con semblante serio.
Borian: ¿Acaso tengo elección? Es esto.- Toma la espada entre sus manos.- O sus vidas.
Kael: Sus vidas servirán a un fin mayor del cual no tienes constancia.
Borian: Te equivocas, maestro. No permitiré que ellos mueran, será mi sacrificio el que traiga esperanza. No una armadura, ni ninguna arma, ni tampoco ninguna profecía. Sera el sacrificio de una persona que quiere que las cosas cambien y se acabe esta oscuridad de una vez por todas.- Lo mira con tristeza desde su posición.
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El ídolo de hoy arrincona al héroe de ayer, y a la vez lo reemplaza por el héroe del mañana.
Garros: Traédmelo.- Todos los allí presentes observaron horrorizados, sobre todo Borian como arrastraban a Banastor dos Templarios. Se detuvieron frente a él mientras lo sostenían y Garros le obligó a alzar la cabeza cogiéndole por el pelo.
Banastor: Hijo mío…- Susurro aquel pobre y demacrado anciano que comenzó a llorar nada más verlo, pero no eran lagrimas de tristeza, sino de alegría.
Borian: Padre.- Trago saliva y parpadeo varias veces para contener las lagrimas.
Banastor: Eres la mejor persona de este mundo, lo supe desde el primer momento que te sostuve entre mis brazos y hasta en el último momento de mi vida. Tu eres la persona que marca la diferencia entre el bien y el mal, se que vas a cambiar el mundo, hijo.
Garros: Matadlo.
Hacer de su sacrificio un acto de honor.
Borian: Revenge of the Eldar.
Capítulo 6º ~ “El ángel de la muerte"
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